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Plaza de los próceres arequipeños de la independencia nacional










El monumento que allí se ubica es un homenaje del gobierno de Augusto B. Leguía y del Concejo Provincial de Urna, a iniciativa del Colegio de Abogados de Arequipa, a los próceres arequipeños que lucharon por la independencia nacional y contribuyeron también a la independencia de otras naciones del continente.

El parque de los próceres arequipeños de la independencia se ubica en el tradicional barrio de San Lázaro. Allí se rinde homenaje a los arequipeños que participaron luchando a favor de la causa patriota, durante los años previos a la llegada del ejército libertador de San Martín.

El monumento se hizo por iniciativa del Colegio de Abogados de Arequipa. Cuenta al respecto Guillermo Zegarra Meneses, en su historia institucional del Colegio, que en diciembre de 1919 se colocó la primera piedra de este monumento en la plaza de Santa Marta (hoy plaza España). Luego, sin embargo, se trasladó a la plaza de San Lázaro, donde el gobierno de la época, presidido por el presidente Augusto B. Leguía, sumado al Concejo Provincial de Lima y al Colegio de Abogados de Arequipa, rindieron homenaje a los próceres arequipeños con tres placas de bronce.


La correspondiente al Concejo Provincial de Lima hace referencia a los siguientes personajes arequipeños: Mariano Melgar, Juan Pablo Viscardo y Guz mán, Francisco Javier de Luna Pizarro, Manuel J. de Rivero, Anselmo Quiroz, Miguel del Carpió, José Gregorio Escobedo, José Pinelo, Santiago Ophelan, José María Corbacho, Ignacio Álvarez Thomas y Francisco de Paula Quiroz. Al pie del texto, lleva el año de 1924.

La placa correspondiente al gobierno de Leguía y a su ministro Pedro José Rada y Gamio, a la vez Senador por Arequipa, dio cuenta de los siguientes próceres arequipeños de la independencia nacional: Domingo Tristán, Mariano Alejo Álvarez, Mariano de Rivero, Mateo Arróspide, Mariano Santos de Quiroz, María Linares (única mujer de la lista), Benito Laso, Francisco de Rivero Besoaín, Mariano Blas de la Fuente, Manuel Landázuri y Pedro Cossio. 

Mientras la última placa del año 1926, que suscriben el Presidente de la República, Augusto B. Leguía, y el Decano del Colegio de Abogados de Arequipa, Francisco Mostajo, contiene el siguiente texto: "Gloria al obispo Pedro José Chávez de la Rosa, precursor de la independencia, a la Academia Lauretana formada por sus discípulos, a Evaristo Gómez Sánchez, su fundador. Al prócer presbítero Mariano José de Arce que en 1814 definió el ideal emancipador, al Gutemberg arequipeño Jacinto Ibáñez".




Todos ellos, de una u otra manera, tuvieron participación decisiva en el proceso emancipador. Pero fue, sin duda, el Seminario de San Jerónimo, el que estando bajo la dirección del obispo Chávez de la Rosa, formó a la primera generación republicana de arequipeños que tuvieron destacada actuación durante los primeros años de vida republicana del país.

La Academia Lauretana fue otro centro de enseñanza fundado a iniciativa de Evaristo Gómez Sánchez. Sus socios fueron en su mayoría discípulos del obispo Chávez de la Rosa. Y si bien fueron conservadores por temperamento y formación, algunos de sus miembros fueron convencidos patriotas. Sin embargo, en lo que parece estuvieron todos de acuerdo, fue en el rechazo al proyecto bolivariano.

Fue con motivo de la usurpación, por parte de la Academia Lauretana, del primer periódico aparecido en Arequipa con el nombre de "Primavera de Are-quipa o Mañanas de su Independencia", que el gobierno de Bolívar decidió fundar otro con el nombre de "La Estrella de Ayacucho". Esto hizo afirmar al historiador Artemio Peraltilla Díaz que los académicos no vieron con simpatía el nuevo sistema de gobierno republicano. Pero como ya dije, varios de ellos colaboraron con la causa patriota. Por lo que resultaría un contrasentido afirmar que la Academia Lauretana fue contraria al sistema republicano. Lo que sí parece cierto es que no simpatizaron con el libertador Bolívar. De ahí que no le tributaron ningún homenaje cuando llegó a Arequipa en mayo de 1825.


Esta actitud de los académicos no está lejos de la que asumieron en Lima connotados padres fundadores de la patria. Tales como Francisco Javier de Luna Pizarra y Francisco Javier Mariátegui. Así como también, a la manera como se refiere Bolívar a "los malditos diputados que acreditó Arequipa" al Congreso de 1826.


El monumento también recuerda al presbítero Mariano José de Arce, a quien se vio gritando consignas a favor de la causa patriota, cuando ingresó a la ciudad en 1814, el ejército rebelde de los hermanos Angulo y Pumacahua. Aquella vez, Arce dio el primer grito de independencia en la ciudad. Ante el cabildo abierto, convocado por los patriotas con el fin de establecer una Junta de Gobierno, Arce exhortó a los presentes a no desaprovechar esa oportunidad para proclamar de una vez la independencia del Perú de la dominación española. Su actitud dio lugar a que el entonces obispo La Encina siguiera contra él un juicio eclesiástico, el cual finalmente se archivó. Fue representante al primer Congreso Constituyente de 1822, y ese mismo año fue nombrado primer bibliotecario, por el protector San Martín, a la vez que se creaba la Biblioteca Nacional del Perú. Después será miembro del Cabildo Eclesiástico de Lima, en cuya condición murió, luego de presenciar la formación inicial del Perú republicano.


Corbacho (José María), Arce y Melgar (Mariano) fueron la "trilogía revolucionaria" que a comienzos del siglo XIX conspiraron en la tertulia literaria de Arequipa y participaron juntos en el movimiento rebelde que acabó con el fusilamiento de Melgar en 1815.


Mariano Alejo Álvarez fue otro arequipeño que, en 1811, preparó un notable discurso sobre la preferencia de los criollos en los cargos públicos, a fin de incorporarse en el Colegio de Abogados de Lima, pero fue impedido de hacerlo. Sucedió que el discurso giraba en torno a una reivindicación fundamental para los criollos, volver a ocupar las magistraturas más importantes en Hispanoamérica, como fue antes de 1750, en que se establecieron las reformas borbónicas.

Y así podríamos citar los aislados esfuerzos de otros personajes arequipe-ños que lucharon por la independencia. Este, sin embargo, estuvo lejos de ser el temperamento de la mayoría. Tanto es así que recién en febrero de 1825 Are-quipa proclamó su independencia. Según la historiadora norteamericana Sarah Chambers, la actitud de los arequipeños entre 1814 y 1824 fue la siguiente: "un espíritu revolucionario entre unos cuantos sacerdotes, profesionales y hacen-dados menores; un fuerte regalismo en la élite (los mercaderes en particular); y una cuidadosa neutralidad en el resto de la población".

Esto mismo ocurrió en la ciudad de Lima en los albores de la independencia. Sólo que a diferencia de Arequipa, la capital del virreinato fue el primer objetivo de San Martín, por lo que allí la situación fue, en 1821, prácticamente irreversible.




La inminente presencia de San Martín y sus tropas en Lima, hizo que mucha de su población entrara en pánico y optara por abrazar la causa patriota, a riesgo de perder su situación social y económica.
Para el caso de Arequipa, afirma Sarah Chambers, "los sentimientos realistas tenían más de interés y defensa propia que una convicción fuerte". De ahí que, frente a la victoria de Ayacucho", los arequipeños (según Chambers) aceptaran rápidamente lo inevitable y fueran tan entusiastas como otros peruanos en jurar lealtad a la nueva República en febrero de 1825".

Fue el primer prefecto departamental, Francisco de Paula Otero, quien dispuso la jura de la independencia nacional para el 6 de febrero de 1825. Ese día, después de haberse celebrado una misa de Te Deum en la Basílica Catedral, en la Honorable Municipalidad se llevó a cabo una sesión solemne con asistencia de las autoridades civiles, eclesiásticas y militares.

Se abrió la sesión con las palabras del prefecto y del alcalde, procediéndose luego a dar lectura al Acta de la Independencia Nacional a la que la enorme multitud contestó: "Si Juramos" y entre aplausos repetía "Viva la Libertad", "Viva la Independencia", "Viva el Perú", "Viva Arequipa".

Acto seguido, se procedió a izar la Bandera del Perú en la Plaza Mayor, repitiéndose estrepitosamente los vivas. Luego se recorrió las principales calles de la ciudad, deteniéndose en las plazas de Santa Marta (hoy España), San Fran-cisco y La Merced para leer la proclama de la independencia.

Los próceres arequipeños no solo lucharon por la independencia nacional sino que también contribuyeron a la independencia de otras naciones. Así, por ejemplo, Ignacio Álvarez Thomas fue de preponderante actuación en la Argentina, donde llegó a ser Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata (1815). Por otro lado, cabe mencionar al general José Gregorio Escobedo, quien, al frente de su Cuerpo, proclamó la independencia en Guayaquil, en 1820. A Miguel José de Lastarria, por otro parte, le cupo una destacada actuación en la independencia de Chile.

Lo paradójico fue que habiendo sido Arequipa bastión realista en la Colonia, durante la República será considerada la ciudad defensora del orden y la legalidad del nuevo sistema de gobierno. Y fue también que entonces se convirtió en el centro gravitante de la política nacional. En ese sentido, la segunda generación republicana formada en Arequipa, será la mayor expresión de su tiempo en civismo y valores democráticos.







 La antigua alameda y el monumento a la Libertad esculpido por Villanueva, y del cual Mostajo dijo que , al estar esta sin brazos reflejaba a la libertad que aun nos falta completar, Esta artística plaza,  fue construida entre 1919 y 1924, gracias a la gestión del Colegio de Abogados (dirijido en ese tiempo por el primo de Pedro Paulet el tribuno Francisco Mostajo). El monumento “A la Libertad” fue realizado por  José Luis Villanueva, amigo cercano del sabio  Pedro E. Paulet.


FUENTES:

Sarah CHAMBERS. De súbditos a ciudadanos: honor, género y política en Arequipa, 1780 - 1854. Lima: Red para el desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú, 2003.

Artemio PERATILLA DÍAZ. El periodismo arequipeño en la emancipación de! Perú. Arequipa, 1971.

1 comentario :

  1. ESPECTACULAR MUY INTERSANTE GRACIAS POR EL GRAN APORTE, TE QUIERO AREQUIPA

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