.
.

La Plaza San Francisco




La Plaza San Francisco





Se llamó antes "28 de Febrero" en homenaje a la revolución arequipeña de 1865 que acabó con la victoria del 2 de mayo de 1866. Fue la prolongación de la calle del mismo nombre que, en otro tiempo, como dice Víctor Andrés Belaúnde, fue "una especie de patio para las familias del barrio", los Vargas, Paz Soldán y Diez Canseco.

Es una prolongación de la calle San Francisco y en la plaza del mismo nombre se ubicó el Colegio de las Educandas, que fundó en 1809 el presbítero Jorge del Fierro y Velarde.

Pero no siempre se llamó Plaza San Francisco. Su nombre anterior fue Plaza "28 de Febrero", en recuerdo al pronunciamiento de Arequipa, el 28 de febrero de 1865, contra la firma del tratado Vivanco - Pareja, durante el gobierno del general Juan Antonio Pezet. En aquella oportunidad, el prefecto departamental Mariano Ignacio Prado proclamó el gobierno "restaurador" de la dignidad del país y marchó hacia Lima, donde estableció la dictadura para hacer frente a la guerra con España que acabó con la victoria del 2 de mayo de 1866.

Este episodio de la historia nacional tuvo a la ciudad de Arequipa como protagonista. El tratado Vivanco - Pareja fue rechazado por la población arequipeña que secundó el pronunciamiento del general Prado. Contando con el apoyo del coronel Domingo Gamio, Mariano Lino Cornejo y el coronel Ginés, tercer jefe del batallón Ayacucho y su ayudante el teniente coronel Elias Suárez puso en marcha la revolución contra Pezet.

Con tal fin, fueron citados al local de la prefectura los jefes de los cuatro cuerpos acantonados en Arequipa. Como se manifestaron opuestos a los planes rebeldes de Prado, éste ordenó su arresto mientras conseguía la adhesión de los demás miembros del ejército. En tales circunstancias, se reunió el pueblo de Arequipa el Io de marzo de 1865, en cabildo abierto, en el local de la Universidad Nacional de San Agustín. En la sesión participaron las corporaciones civiles y eclesiásticas de la ciudad, con el objeto de deliberar sobre la grave situación del país. Y en consideración además al pronunciamiento que, en la víspera, 28 de febrero, hizo el coronel Prado. Surgió así el Acta de Arequipa que en base a varias razones, entre ellas la humillación del honor nacional a raíz de la firma del tratado Vivanco - Pareja, declaró que el general Pezet había cesado en el mando de la República, "por haber violado la Constitución y las Leyes en la celebración del tratado de 27 de enero". 

Fue entonces que, mientras el llamado por la ley asumía sus funciones, en este caso el general Pedro Diez Canseco, como segundo vicepresidente de la República, se encargó el poder político y militar al coronel Mariano Ignacio Prado. El documento fue firmado por más de 10 mil personas. A su turno, los jefes y oficiales del ejército pertenecientes a los cuerpos de la división existentes en esta plaza de Arequipa, también suscribieron un acta adhiriéndose a la otra del pueblo arequipeño.

Al día siguiente, 2 de marzo, el coronel Prado dio un manifiesto a la nación, en que justificó el movimiento rebelde en base a la "inconsecuencia y traición de parte del general Pezet". Dijo entonces lo siguiente: "Aquí tenéis a la patria colocada al borde de un espantoso abismo que amenaza tragarla. Es menester que sus esforzados hijos se presenten frente a frente del traidor para salvarla". Y en otro párrafo agregó: "La valiente y magnánima Arequipa se ofrece a vuestra vanguardia (...)". En seguida, el ejército restaurador a órdenes de Prado, estableció su cuartel general en la plaza de Arequipa, "mientras convenga a las operaciones de la guerra". Luego se trasladó a Chincha Alta en el departamento de lea, hasta ocupar la ciudad de Lima.


Pero el espíritu de la revolución del 28 de febrero no fue sino consecuencia del ambiente que rodeó el pronunciamiento del coronel Prado en la ciudad. Con fecha 19 de febrero de 1865, en el pliego N° 1 de "La Guillotina", editado en la imprenta de Valentín Ibáñez, se publicó un manifiesto revolucionario que el historiador Francisco Mostajo atribuye al abogado Cayetano Sánchez. Aunque también expresó el sentimiento del equipo de redactores de "La Guillotina", integrado aparte de Sánchez por Mariano Ambrosio Cateriano, José Moscoso Melgar, Eliodoro del Prado y Daniel Barreda. Sin embargo, el propio Mostajo afirma que Sánchez, al releérselo el manifiesto, le dijo: "debí estar profunda-mente conmovido cuando escribí así".

El manifiesto revolucionario condenó el tratado y al gobierno de Pezet. Terminaba diciendo lo siguiente: "¡Despertad, peruanos, levantaos! El vapor humeante de la sangre de nuestros hermanos de Lima, el Callao reclaman el castigo de los criminales asesinos: Viértase la sangre de los traidores y tiranos y quede extinguida para siempre esa raza maldecida que infama nuestro nombre".

Participaron en el movimiento rebelde los juristas arequipeños Toribio Pacheco, José Simeón Tejeda y José María Quimper, formando parte del gabinete llamado de los talentos que presidió José Gálvez.

Fue aquella la época de mayor gloria del coronel Prado. Su nombre estuvo asociado por mucho tiempo a la victoria del 2 de mayo de 1866. Esta situación cambió radicalmente con la Guerra del Pacífico en 1879. De héroe pasó a ser tratado como traidor. El viaje que hizo a Europa en plena guerra, a juzgar por sus consecuencias, fue un grave error político que dio origen a la leyenda negra de Prado.

La antigua Plazoleta San Francisco fue la prolongación de la calle del mismo nombre. Esa cuadra también fue llamada de las Educandas, porque allí que-daba el Colegio para mujeres que fundó el presbítero Jorge del Fierro y Velarde. En otro tiempo, familias tradicionales de Arequipa, como los Vargas, Paz Soldán y Diez Canseco, vivieron en el barrio de San Francisco.


El general Pedro Diez Canseco y Corbacho, abuelo del pensador peruano Víctor Andrés Belaunde, nació en la calle La Merced, en el solar de los Sánchez Corbacho, pero luego se trasladó a vivir a la calle San Francisco, cerca de la Iglesia, en el solar de los Diez Canseco.

Víctor Andrés Belaunde recuerda que su abuelo Pedro se formó en el histórico y pintoresco barrio de San Francisco. Cuenta en sus memorias que "la Iglesia bloqueaba la calle que venía de la Plaza de Armas y al formar un ángulo recto con el templo de la Tercera Orden, constituía con ésta el marco de una pintoresca plazoleta, unida estrechamente a la historia de Arequipa".


Antiguamente era en este parque donde con fastuoso desfile se  llevaba a cabo la ceremonia  por el recordatorio del combate del 2 de Mayo (foto diario el Pueblo)



Este fue uno de los pocos espacios públicos que tuvo Arequipa en aquel tiempo. Al respecto, Belaunde decía: "La calle de San Francisco y su prolongación la plazuela, formaban una especie de patio para las familias del barrio, teniendo influencia en la relación de los vecinos y en la formación de los mucha-chos". Allí se conocieron Pedro Diez Canseco y Francisca Vargas Maldonado, hija del protomédico Vargas. El general Ramón Castilla, cuando fue prefecto departamental, frecuentó la casa de los Diez Canseco. Allí conoció a Francisca Diez Canseco, con quien se casó.

En la plazoleta San Francisco quedó el antiguo Teatro Arequipa, al costado de la Tercera Orden Franciscana, era pequeño y en el segundo piso funcionó alguna vez el Diario "El Deber" y también el Círculo de Obreros Católicos.

En la Plaza "28 de Febrero", hoy San Francisco, lució por mucho tiempo un monumento de homenaje a los arequipeños que participaron en la revolución de 1865. Una de las placas recordatorias también rindió homenaje a los redactores de "La Guillotina". Otra placa lleva la siguiente inscripción: "Pueblo arequipeño cuando la nacionalidad peligra lucha como el 28 de febrero y vence como el 2 de mayo". La obra fue diseño del abogado y arquitecto arequipeño Gerardo Alberto Cornejo Iriarte.



En 1973, el Concejo Provincial tomó la decisión de cambiar de nombre a la plaza 28 de Febrero por San Francisco. La reacción del decano del Colegio de Abogados de Arequipa, doctor Raúl Cárdenas Ruiz, fue inmediata y protestó por el cambio de nombre. Sin embargo, un número importante de abogados no apoyó su actitud de rechazo a la decisión del municipio.

El monumento a la revolución arequipeña de 1865 y a los héroes del 2 de mayo de 1866 fue trasladado a la Avenida Bolognesi, frente al Club Internacional, con el nombre de Parque 28 de Febrero. En su lugar fue colocado el monumento a San Francisco, fundador de la orden franciscana. Recientemente ha recuperado su lugar original en el atrio del templo que lleva su nombre. Predicó la pobreza, y su vida fue un apostolado dedicado a los pobres.


La plaza ha recuperado su prestancia de antes. Allí se ubica el Museo Histórico Municipal que junto a la pinacoteca del Convento de San Francisco y a la biblioteca regional "Mario Vargas Llosa" forman el centro turístico y cultural más importante de la ciudad de Arequipa.




La bandera que flameo en el combate del 2 de mayo se encuentra en el museo historico municipal , el gobierno la entrego ya que fue en Arequipa donde se inicio la revolución del 28 de febrero de 1865 que desencadeno, llegar hasta este combate , asimismo muchos arequipeños murieron también en esta parte importante de nuestra historia antiguamente lo que hoy es el parque san francisco , se llamo parque 28 de febrero el monumento pequeño que allí había hoy se encuentra en la av. Bolgnesi.
 


FUENTES:
Víctor Andrés BELAUNDE. Arequipa de mi infancia. Memorias. Lima 1960.
Francisco MOSTAJO. Cayetano Sánchez. En: "Antología de su Obra".
Tomo IV.
Los Redactores de "La Guillotina" y la Revolución
del Veintiocho de Febrero del año de 1865. En: "Antología de su Obra".
Tomo V.
Manifiesto de la Revolución del 28 de Febrero de 1865. Publicación del
Archivo Histórico de la Universidad Nacional de San Agustín y de la
Casa de la Cultura de Arequipa.



No hay comentarios :

Publicar un comentario